MOBILISATION

Passive Mobilisation techniques have evolved a lot in the last fifty years. At the beginning of the rehabilitation professions the knowledge available to carry out the mobilization was more related to anecdotal clinical experiences than scientific research. Hand therapy was no exception. Intensive passive mobilisation was applied widely creating good results for a few but also serious damage for many. After that this “therapy” was discouraged to the point that the description made by Bunell of the perfect therapist was “one with bilateral amputation of the upper limbs”. Of course this description was radical but we can understand that after a complicated and long successful surgery it’s a shame to have a bad result because of excessively intensive rehabilitation.

Manual therapy has progressed a lot since the beginning of hand therapy. New concepts were established in the early 80s and 90s. These included the selective tension tests described by Cyriax, Biomechanics concepts described by Katernborn and mobilisation diagrams created by Maitland. Concepts like these offered a wide range of possibilities for a good quality of mobilisation, both passive and active.

New points of view led to better clinical reasoning and diagnosis of mechanical and movement dysfunction. All these aspects nowadays clearly support passive mobilisation, used correctly,as a good tool for rehabilitation.

MAPS Therapy takes up these well-established concepts and focuses them on the practice of hand therapy. Classical mechanotherapy tools have been modified to improve the precision of the therapeutic intervention. Many different postures have been described to focus the technique on a specific anatomical structure and regulating properly its intensity. This way we can also manage the pain in a reasonable way. Both therapist and patient can learn to manage the technique to make it more progressive and safe. This way we can work as long as needed and so improve the final result.

 

 

MOVILIZACIÓN

Las técnicas de movilización pasiva han evolucionado mucho en los últimos 50 años. Al empezar las profesiones del ámbito de rehabilitación, eran pocos los conocimientos disponibles para realizar movilizaciones y la única argumentación de determinadas maniobras estaba asociada a la experiencia clínica y no a los conocimientos científicos. En terapia de mano esto no fue una excepción y en los centros de rehabilitación las movilizaciones pasivas de intensidad fueron aplicadas de manera extendida.

Durante unos años, el uso de movilizaciones pasivas fue prácticamente prohibido debido a las complicaciones dolorosas que se producían. Así queda documentado cuando el padre de la cirugía de la mano describió al mejor terapeuta de mano como un amputado bilateral de extremidad superior. Si bien dicha afirmación es radical. Se puede entender que las reparaciones quirúrgicas en mano que pueden ser movilizadas con delicadeza podrían haber sido irreversiblemente dañadas si se rehabilitaban con esmero excesivo.

La progresión de la terapia manual dio un vuelco considerable en los años 80 y 90. Conceptos como la tensión estructural selectiva de Cyriax, los mejores conocimientos mecánicos desarrollados por Kalternborn y la precisión de las maniobras en amplitud i intensidad descritos por Maitland, dieron un abanico de posibilidades nuevo al ejercicio de la movilización pasiva.

Las nuevas sugerencias relacionadas con el mejor diagnóstico de las disfunciones mecánicas, el razonamiento clínico y las disfunciones de movimiento, hacen que los conocimientos actuales den  un soporte claro a las técnicas pasivas de movilización.

El método MAPS Therapy retoma estos conceptos, ya clásicos, y los enfoca a la práctica de la terapia de mano. Usa la mecanoterapia clásica i la actualiza para dar una mejor precisión al gesto terapéutico. La gran variabilidad de posibilidades en la construcción de las posturas permite que haya más posibilidades para poder regular las intensidades y gestionar el dolor de manera razonable. Tanto el terapeuta como el paciente pueden aprender a gestionar la técnica con el fin de hacerla más progresiva i segura. Este hecho acaba confiriendo una mejor gestión del ejercicio y garantiza que la técnica pueda ser aplicada más tiempo, mejorando así su resultado.

 

 

 

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