De todos es conocida esta “técnica complementaria” a la intervención, ya sea porque nos hemos formado, porque hemos leído sobre ella, tenemos algún compañero que la aplica y/o la hemos aplicado en algún momento de nuestra práctica diaria.

Se le han atribuido muchas” virtudes” a la utilización del vendaje neuromuscular tales como reducción del dolor, normalización del tono muscular, mejora del equilibrio, cierta corrección del alineamiento articular.…basándose en el supuesto efecto sobre la circulación, el sistema linfático y el sistema propioceptivo. La hipótesis es que todos estos beneficios están derivados directa e indirectamente de unos efectos neurofisiológicos y mecánicos, y que estos dependerán del grado de tensión, dirección y forma de aplicación del vendaje.

Pero…¿hay una evidencia científica detrás de esta técnica o solo es una moda pasajera? ¿realmente podemos decir que es útil en la práctica clínica? o ¿sólo nos basta con decir “a mí me funciona”? y ¿disponemos de herramientas para poder valorar de forma objetiva la eficacia del vendaje

La intervención en la mano del niño obviamente es distinta a la del adulto. En cuanto al uso del vendaje este factor no cambia, pero ¿qué aspectos debemos tener en cuenta para cumplir esta premisa?

En la actualidad la mayoría de las aplicaciones clínicas del vendaje (por no decir la totalidad) que se utilizan en la mano del niño tienen como objetivo posicionar o mantener un segmento corporal y/o articulación en su posición más funcional posible dando la posibilidad de que el niño practique dentro de un patrón lo más normalizado posible. La cuestión es: ¿No cumple el mismo objetivo que una férula dinámica o una ortesis dinámica sensorial o una ortesis dinámica de movimiento? ¿es útil el vendaje en aquellos casos en que el uso de la ortesis no es posible por otros factores como los familiares, la adaptación del niño…? ¿tendría sentido combinar el uso de ambos en algunos casos? Al ser diferentes materiales, el resultado puede diferir, esto es obvio. Pero, ¿podríamos plantearnos alternarlos dependiendo de la fase de la intervención y/o del control del niño sobre la mano?

El vendaje tiene como ventaja que es un sistema dinámico y que nos permite experimentar diferentes tensiones y correcciones durante la práctica clínica, es decir, probar y ver los posibles cambios en la misma sesión, ofreciéndonos a priori más posibilidades.

Creo que es importante, intentar resolver estas cuestiones y discutir sobre otras muchas, que sin duda surgirán, en cuanto a si el vendaje neuromuscular puede o no servirnos realmente como complemento a la intervención en la terapia de la mano del niño.

Autora: Eli Ortuño

Share This